Esta semana vivimos el día internacional de las empresas sociales y en Kumpana, por supuesto, lo teníamos que celebrar. 

Crear y sostener una empresa de este tipo es un reto inmenso, sin lugar a dudas. Mucho más en un planeta en el que las montañas se mueven por intereses personales y económicos. En la actualidad, el interés social ha quedado relegado a un rincón escondido y lejano. No obstante, antes de dejarnos llevar por la emoción y criticar la falta de emprendedurismo solidario, hoy reafirmaré, en base a algunos ejemplos, el gran trabajo e impacto de la existencia de las empresas sociales.

Las empresas sociales son, por naturaleza, conscientes y responsables. Sus objetivos, al menos los primordiales, se enfocan en mejorar y mitigar alguna necesidad de la sociedad. Comencemos con los ejemplos. Patagonia es una empresa que siempre me ha generado interés. Su visión: proteger el medio ambiente y las distintas reservas naturales que existen alrededor del mundo. ¿Cómo? Haciendo ropa cara, buena y duradera. Esta exitosa empresa norteamericana, que desde hace más de 20 años es líder en su sector jamás olvidó su objetivo: cuidar su huella ecológica. Ahora, sus estrategias de venta y marketing se centran en vender lo menos posible, pero con la mayor calidad del mercado. Para Patagonia, la ropa es necesaria, por supuesto, pero jamás intentará venderte más de la que necesitas. Con esto, evidentemente se hace cargo de gran parte del impacto que tiene la industria textil alrededor del mundo; una industria muy criticada por movimientos ambientalistas.

La segunda empresa que me gustaría aplaudir mediante esta entrada es, por supuesto, Huertomanías. Un emprendimiento y organización ecuatoriana que hace todo lo que está bien en este mundo. ¿Alguna vez te has puesto a pensar en las oportunidades laborales que tienen las personas que tienen enfermedades mentales crónicas? Si tu respuesta es no, lamentablemente es normal. Este grupo de personas ha sido, lamentablemente, uno de los más olvidados en la sociedad actual. Entonces, ¿qué hace huertomanías? Es un huerto que produce, empaca y comercializa sus propios productos y que sólo da empleo a personas con diagnósticos mentales: les abre la puerta a una vida digna. Admirable.

Por último encontré Algramo. Una empresa social chilena que distribuye dispensadores automáticos de alimentos a granel. ¿Para qué? Porqué el impacto que tiene el uso de bolsas plásticas de un solo uso está acabando con nuestro planeta, y muy lejos de solucionarse, el problema aumenta. Algramo, como toda buena empresa social, centra sus esfuerzos en llegar a todo el país incluso sabiendo que para alcanzar algunos lugares su beneficio económico estará en riesgo.

Por todo esto, yo estoy seguro que las empresas sociales salvarán el mundo. ¿Te imaginas que pasaría si todas las tiendas y supermercados de tu ciudad tuvieran dispensadores de Algrano? ¿Qué sucedería si en todas las ciudades del mundo existiera un Huertomanías? ¿Cómo sería el mundo si solo compramos la ropa necesaria, ni más ni menos? Yo no tengo ninguna duda de que en todas estas hipótesis, el mundo sería un lugar mejor, al menos un poco.

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